martes, septiembre 30, 2008




















Virgen de La Consolación de Tariba, Edo. Táchira

Foto: Carmen E. Ochoa, dic. 2007




SÁLVAME de mi propia venganza,
Madre, entra en mí
con voz más benigna:
encarna Tu faz prudente
en todas Tus hijas,
las que aún te esperan.

Mójanos, y luego
déjanos hallar el sosiego
de nuestra propia humedad.

Resurge con indulgencia
en nosotras,en cada una,
en todas: la vana,
la milagrosa, la oscura,
la suicida.

Detén nuestra mano:
que no caiga,
que no sea demasiado tarde.
Sálvanos de nuestra venganza;
enséñanos Tu piedad.

Que las tiernas cocciones no escondan veneno.
Que el hombre que duerme despierte a la luz.
Que los niños yazgan limpios, blancos,
intactos,
al final del día.

Aquí, donde a Ti oramos,
calla los antiguos rencores,
siémbranos en huertos de bondad.
Pero allá, arriba,en Tu mueca feroz
sobre la marea que asciende,
no abandones Tu cetro.

Entiérralo una vez más
en el centro de nuestras palmas.

Por: Beverley Pérez Rego
Poesía reunida, 1992-2005

5 comentarios:

un tordo dijo...

tremendo este poema de Beverley, sálvanos de nosotras mismas, de lo divino, de lo ruín.
saludos Carmen Elena, qué bueno leerte!
E.

TOROSALVAJE dijo...

Me impactó mucho.

Da casi un poco de temor.

Muy bueno.

Saludos.

Vulcano dijo...

Me da escalofrío pensar en mi propia redención.

Le temo a mis demonios,

Vulcano.

MentesSueltas dijo...

Conmovedor... me voy en silencio.

Te abrazo, con luz.
MentesSueltas

La Gata Insomne dijo...

Tocaya!!!
qué marvilla, y esa foto, y yo con esta devoción creciendo....

ese es uno de mis libros de cabecera, pero no me acordaba de este poema

lo tomo como oración

besos y nos vemos pronto