miércoles, agosto 13, 2008

JULIO







Aire

Hay instantes en que no recuerdo nada.

Todas las afirmaciones de autoayuda olvidadas.

Las palabras de aliento desgastadas, pulverizadas,

la consciencia vigilante y cuidadosa oscurecida.


Solo quiero estar sorda, sola y suelta

como aire que no se amolda, no se encasilla

Suelta a la emoción que me invade

como el destino impredecible de un peregrino.


En esa brevísima fracción de tiempo

pierdo la memoria de todos los títulos, reconocimientos,

felicitaciones y poemas dedicados,

incluso olvido el tacto de las caricias que contienen.


Solo está la piel anestesiada, adormecida, casi muerta,

deseando no volver a despertar

deseando volar en un sueño como ave fénix

para encontrar al despertar las cenizas de los lamentos.


Pero allí está,

la misma realidad

imperturbable.



Carmen Elena Ochoa

3 comentarios:

La Gata Insomne dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
La Gata Insomne dijo...

sí,allí seguirá imperturbable
pesada como un plomo
agotadora

siempre llevo conmigo un verso de Cadenas que hace honor a su nombre

"realidad, una migaja de tu mesa, me basta"


y seguirán imperturbables: tus títulos, reconocimientos, tu don de palabra, tu maravillosa humanidad, los muchos afectos que te cercan

y sí: de aquí saldrás, no te puedo decir cuándo, como el Ave Fenix como has hecho una y otra y otra vez, para ser siempre un poco mejor

un abrazo

Carola dijo...

La poesía no es mi fuerte, en todo caso es mi débil, pero se que, ya sea en prosa o en verso, un día despertamos y la vida linda está allí, como siempre ha estado.

Linda como un sube y baja. Cuando estás arriba sientes el cosquilleo en la barriga por la bajada que supones está por venir, cuando estás abajo solo queda llegar arriba otra vez y otra... y otra...

Por que una vez estuvimos arriba sabemos que siempre podremos regresar allí.